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Soy esa extensión de tu cuerpo a la que te hiciste adicto, tus odios nocturnos, el gruñido necesario. Que tu me salvas lobo, de volverme etérea, de volverme carne, que ya no me pudro más. Soy esa extensión de tu cuerpo lobo, esa que te sigue, que no te deja nunca más.
